El canto de la mosca Me siento sola... Abandonada, como si nadie pudiera tan siquiera recordar la más pequeña gota de mi existencia, ni siquiera ese hombre al que ame tanto parece tener conciencia de que todavía existo, y cabe recalcar que nuestro amor fue mutuo, aunque no recíproco, nunca sentí que yo recibiera el mismo cariño que le daba todos los días. Aunque, ahora que logro recordar, no siempre fue así de frío y vacío, en un pasado distante y un tanto borroso soy capaz de notar su vigor, su felicidad -Oh dios mío-, fue como amor a primera vista aquel día que le conocí. Una noche fría y oscura como ninguna otra antes vista que evoca un sentimiento de nostalgia y melancolía en mí, recuerdo ir sin rumbo por los estrechos callejones del lugar tan hermoso en dónde crecí, retozando de farol en farol al ritmo de la melodía que se formaba en mi cabeza gracias a los zumbidos de las moscas intentando llegar a la luz de los faroles, simplemente era una noche mágica, moscas cantando por...
Una carta a mi mismo ¿Por qué escribo esto?... Bueno, supongo que todo comienza aquí mismo. Una habitación que parece solo ser ocupada por objetos que cargan un aura de amor y nostalgia, hay un estante con un televisor viejo el cual parece ser usado mas como otro estante que como método de entretenimiento, y lo rodean pequeños cuadros que parecen ser pintados a mano y con la intención de darse como regalo debido a las palabras que tienen grabadas en su marco; en la parte baja del estante reposan figuras de colección que no han sido desempaquetadas. Mientras mas me adentro en la habitación más me percato de lo desordenada que está, entre tanto sentimiento en forma de objeto logro encontrar una pequeña mesita de noche atiborrada de objetos de uso cotidiano como lo pueden ser un desodorante, unas gafas, un reloj, monedas desperdigadas, pero hay algo que llama mi atención, son tres botellas de cristal vacías al lado de una foto rasgada a la mitad, parece ser que hay un c...