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Una carta a mi mismo



Una carta a mi mismo

¿Por qué escribo esto?... Bueno, supongo que todo comienza aquí mismo. Una habitación que parece solo ser ocupada por objetos que cargan un aura de amor y nostalgia, hay un estante con un televisor viejo el cual parece ser usado mas como otro estante que como método de entretenimiento, y lo rodean pequeños cuadros que parecen ser pintados a mano y con la intención de darse como regalo debido a las palabras que tienen grabadas en su marco; en la parte baja del estante reposan figuras de colección que no han sido desempaquetadas. 
Mientras mas me adentro en la habitación más me percato de lo desordenada que está, entre tanto sentimiento en forma de objeto logro encontrar una pequeña mesita de noche atiborrada de objetos de uso cotidiano como lo pueden ser un desodorante, unas gafas, un reloj, monedas desperdigadas, pero hay algo que llama mi atención, son tres botellas de cristal vacías al lado de una foto rasgada a la mitad, parece ser que hay un chico en una de las mitades de la foto, pero solo se logra apreciar su pelo -''Me gusta el cabello crespo'' -murmuro perdido en mis pensamientos-, la otra mitad posee una figura femenina, mas sin embargo no lo afirmo ya que su rostro es borroso al igual que su torso y pies, parece ser que la foto poseía un mensaje al reverso, pero es ilegible para mi puesto que a este punto no recuerdo ni las letras del abecedario.

He vuelto a la habitación hasta la madrugada siguiente, es la 1:49 a.m. exactamente, todo está muy oscuro y la tristeza que hay en el ambiente se podría cortar con un cuchillo poco filoso. Me he quedado observando la habitación totalmente quieto durante 5 minutos, parece que todo sigue igual, pero ¿De dónde emana tal olor a tristeza y decepción?... Oh, allí está, un pequeño adolescente tumbado en la cama, su llanto y presencia se veían opacados por el sonido de las manecillas del reloj y por el ambiente de la habitación respectivamente, pero ¿Por qué el llanto de este joven? No lo entiendo, ¿Es acaso mi presencia, o el ambiente que él mismo genera?. Luego de 10 minutos parece haberse quedado dormido, -Que chico tan extraño-

Es la madrugada siguiente, justo la misma hora que el día anterior, y ahora solo me interesa saber sobre aquel triste hombrecillo que estaba tumbado en la cama cual muerto en su ataúd. De nuevo se me dificulta divisar su figura dentro de la habitación, él ha cambiado de posición, ahora está sentado mirando al techo, y parece que ha decorado sus muñecas con un color rojo sangre... ¿Sangre? Que palabra más extraña ¿Qué es la sangre?. La buena noticia es, el chico ya no llora, ahora parece estar en paz. A la madrugada siguiente hay menos cosas en la habitación ¿O es acaso que ya no poseen su aura especial y por esto no puedo verlos... y al parecer tampoco recordarlos?. Cada vez me siento mas interesado en el aura de melancolía que envuelve a ese chico tan curioso, el día de hoy solo puedo verlo mirando su celular mientras escucho el armonioso sonido de las manecillas del reloj, pero en cuanto dejo de prestar atención al reloj, logro escuchar los gritos de auxilio camuflados en sollozos y llanto.

De nuevo, solo en la habitación, a la misma hora de siempre, ahora solo estamos el chico, una foto y yo, la foto está pegada con cinta por la mitad, como si anteriormente hubiera sido  rasgada, el chico de la foto se parece a el de la cama -Que cabello tan raro tiene- -¿Es... crespo?-. La chica de la foto es hermosa, simplemente perfecta, me pregunto quien será ese chico a su lado.

Estoy en una habitación solitaria, mas no vacía, parece tener objetos sin sentido por montón, no se que hora es, ni que hago aquí, hay alguien tumbado en la cama, tiene un frasco de pastillas vacío en una mano y en frente hay una computadora portátil, creo que estaba escribiendo... una ¿Carta?, lo mas gracioso es que ese chico me resulta familiar -Dije mientras pasaba mi mano por mi cabello crespo-.

 ~ A mi mismo

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