El canto de la mosca
Me
siento sola... Abandonada, como si nadie pudiera tan siquiera recordar la más
pequeña gota de mi existencia, ni siquiera ese hombre al que ame tanto parece
tener conciencia de que todavía existo, y cabe recalcar que nuestro amor fue
mutuo, aunque no recíproco, nunca sentí que yo recibiera el mismo cariño que le
daba todos los días. Aunque, ahora que logro recordar, no siempre fue así de
frío y vacío, en un pasado distante y un tanto borroso soy capaz de notar su
vigor, su felicidad -Oh dios mío-, fue como amor a primera vista aquel día que
le conocí.
Una
noche fría y oscura como ninguna otra antes vista que evoca un sentimiento de
nostalgia y melancolía en mí, recuerdo ir sin rumbo por los estrechos
callejones del lugar tan hermoso en dónde crecí, retozando de farol en farol al
ritmo de la melodía que se formaba en mi cabeza gracias a los zumbidos de las
moscas intentando llegar a la luz de los faroles, simplemente era una noche
mágica, moscas cantando por doquier, había más que en cualquier parte de la
ciudad, así que decidí darle un rumbo a mi camino, siguiendo el sonido de esa
melodía tan hermosa formada por los bichos que la burguesía tanto detestaba, y
fue entonces cuando le vi, perdido y sin rumbo, cual ciego que ha perdido su
bastón. Era un hombre de apariencia un tanto desarreglada, pero aun así
conservaba la elegancia propia de un buen hombre burgués, por lo cual sentí
bastante pánico, puesto que ese tipo de hombres desprecian a las personas como yo. Al
percatarse el hombre de mi presencia su expresión cambió drásticamente,
pareciese que hubiera encontrado algo que llevaba mucho tiempo buscando de
manera incansable, sin pensarlo ni un segundo me llevó a su casa y me acogió
como si yo fuese su más preciado tesoro.
Fue
sin dudarlo una noche maravillosa, jamás me había sentido tan amada en mi
pasado, o eso es lo que recuerdo. Mi vida empezó a centrarse en él, y mi primer
recuerdo se limitaba a la noche en la que lo conocí y nos enamoramos, sin
embargo, luego descubrí que su expresión de asombro esa noche se debió a que, sin yo notarlo, me encontraba tarareando aquella hermosa melodía que mi cerebro
lograba captar en los zumbidos que a toda la ciudad le causaban molestia y
además robaban el sueño de muchos, desde que me enteré de eso no hice nada
aparte de cantar cada vez que lo veía en casa, y él me consentía y me arreglaba
para que "sonara mejor".
Lo
terrible de nuestra relación se manifestó en lo que más yo odiaba, y en quienes
más me odiaban, aquellos burgueses que se hacían llamar sus amigos, a lo largo
de los meses en los que convivimos tuvimos que visitar a sus queridos
"amigos" mínimo una vez por semana, yo no tuve más opción que hacerle
caso, y no solo me impulsó el amor que le tenía, sino también el hecho de que
él tenía un trato con los burgueses con respecto a su trabajo. Mi amado era un
joven compositor que hasta ahora había sido esclavizado de cierta manera por la
clase alta para que solo compusiera sonatas vacías que por alguna razón deleitaban
los pútridos oídos de las personas más pudientes de la ciudad, pero, él quería
que su nombre resonara por todo el mundo de ser posible, - ¡El gran compositor
Louis Hofmann! - solía gritar al viento
con gran orgullo. Siempre pensé que su nombre era un poco extraño para el lugar
en el que vivíamos, pero muy pocas veces dudé de su lugar de nacimiento, tal
nacionalismo y amor por la patria solo demostraba que no importaba si era un
extranjero.
En
la primera reunión me enteré de su trato con los burgueses, Louis podía
componer sus amadas canciones, pero no se le pagaría por estas, sino, solo por
las melodías que atraían a los burgueses, luego de esto
Louis empezó a comer menos y su aspecto se vio deteriorado con el paso de los
meses, pero me consentía como nunca y su amor por mí aún no se veía en peligro.
Unos
cuantos meses después, listos para salir a la reunión con los burgueses, Louis no
me dirigió palabra alguna, ni escucho mi canto que tanto le fascinaba, me sentí
bastante extrañada, ya que en unos cuantos días se celebraría una gran fiesta
en la mansión del más reconocido burgués de la ciudad y, el encargado de
componer la gran sonata para ese día no era nadie más que Louis, y en sus
propias palabras la música y yo era lo único que lo mantenía cuerdo y me
necesitaba en todo momento, pero, ese día el solo salió por la puerta sin decir
nada. Esa misma noche empezó mi deterioro y su locura, a pesar de que me
encontraba enferma y débil Louis no se preocupó ni un poco por mí, lo que pensé
durante mucho tiempo se estaba empezando a hacer realidad, los burgueses
lograron convencerlo de dejar abandonada a su pequeño "canto de
mosca" -que era como me decía haciendo alusión a nuestro primer encuentro-
para trabajar de lleno en las vacías canciones sin sentido que le encargaban
para los festines desmedidos que la clase alta organizaba cada cierto tiempo.
Tenía
claro que sin los cuidados de Louis iba a morir prontamente, pero no podía irme
de su lado, mientras yo estuviera en su mente él no enloquecería, o eso pensaba
hasta el día en el que por tan solo escuchar un poco de mi canto empezó a
lanzar todo y a gritar que saliera de su cabeza, llegó al punto de amenazarme
con incendiar la casa conmigo dentro si no lo dejaba trabajar.
Finalmente el día de la fiesta llegó y Louis partió con su sonata terminada, yo con mis últimas fuerzas y sin ganas de morir, le seguí sin que se diera cuenta, por las calles frías de la ciudad que me vio nacer, con ese zumbido característico que tanto yo como Louis amábamos, como pude me las arreglé para llegar a la lujosa mansión, y en mitad de la sonata de Louis, con mis últimos alientos, intenté cantar, pero solo recibí una mirada de tristeza, como si me estuviera diciendo adiós.
Me encontraba en medio de la presentación de esa asquerosa sonata que había compuesto por un encargo que me fue hecho días atrás, todos me felicitaban por tan maravillosa composición, pero desde que abandoné a mi amada, a mi razón de vivir, ya solo escuchaba el zumbido de las moscas de la ciudad, cuando miraba a las personas lo único que lograba ver eran cáscaras vacías llenas de desperdicios, con moscas saliendo de las cuencas en las que se supone deberían de haber ojos, no podía dejar de pensar en mi amada, así que a la mitad de la sonata decidí que ya era tiempo de olvidarla, mis amigos burgueses vieron mi obsesión por ella y rogaron que abandonara mis ideas, alegando que no era normal la pasión que sentía, pero a pesar de haberla descuidado tanto tiempo, no podía sacarla de mi mente, la necesitaba, la añoraba, no podía vivir sin oírla cantar absolutamente todos los días, quería que ella formase parte de mí, pero tristemente tenía que decirle adiós, a ella... Y a todo, corrí a la cocina de manera desesperada y agarré un cuchillo, después de todo si yo muero, si yo desaparezco, ese canto muere conmigo, mi amada morirá, mi amada y querida composición, mi sonata llena de pasión que nunca nadie entendió, unas partituras a las que amé más que a nadie en el mundo. Aun recuerdo la noche tan fría y oscura en la que empecé su composición y le dí su nombre... "El canto de la mosca" por Louis Hofmann.
Inicialmente el cuento es muy coherente, es muy creíble, está muy bien estructurado, además de ello me gusta mucho porque se nota cierto drama ,romance , nostalgia e incluso la música hace que al momento de leerlo hace que se quiera seguir leyéndolo y se nota las características del romanticismo como la importancia de las emociones ,influencia de la naturaleza, ansias de libertad y un lenguaje romántico y poético. Desde mi punto de vista está muy chévere el cuento y me gusta la forma en que la música y el texto se complementan para crear cierto impacto de emociones en quien lo lee.
ResponderBorrarPrincipalmente es un cuento maravilloso, que cuenta con las estructura del cuento como lo es el su inicio, nudo y desenlace, tiene una excelente ortografía y su redacción es bastante buena, la verdad se logra llamar la atención del lector que se intriga por saber que sucederá más adelante. Es un cuento el cual cumple con las características del romanticismo como lo es el deseo a la libertad, expresión de sentimientos y capta el sufrimiento de la situación. Este cuenta con una gran coherencia y obviamente se puede notar lo que creíble ya que es una situación la cual nos podría suceder en la realidad o le ha pasado a diferentes personas.
ResponderBorrar¡Felicitaciones! Es un asombroso cuento.
Es un excelente cuento en el que se manejan muy bien las características del romanticismo, por su puesto que la melodía de Tartini le da un plus que potencializa la historia, no está de más darle una segunda lectura, ya que, hay algunas comas y tildes que hacen falta.
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